Abusar de dulces y chucherías puede acarrear un amplio abanico de consecuencias negativas para la salud a largo plazo. Esto es algo que todos sabemos. Sin embargo, a veces no es necesario que el tiempo de consumo sea demasiado largo para que esos perjuicios se manifiesten de la peor de las maneras. Es precisamente lo que le ha ocurrido recientemente a un trabajador de la construcción estadounidense, que encontró la muerte por comer regaliz negro en abundancia durante tres días.

Su caso ha sido descrito en New England Journal of Medicine, en un estudio en el que se explican las razones por las que el consumo excesivo de este dulce puede ser tan peligroso.

Empieza el trabajo detectivesco

El hombre, de 54 años, fue trasladado a emergencias después de desplomarse en un restaurante de comida rápida.

Sus acompañantes refirieron que hasta el momento del desmayo parecía encontrarse en un buen estado de salud. Tampoco había tenido problemas para respirar, dolor en el pecho ni ningún otro síntoma remarcable en los días anteriores.

Mientras el paciente era conectado a un respirador e ingresado en la unidad de cuidados intensivo del Hospital General de Massachusetts, los médicos que lo atendían estudiaban a fondo las analíticas y trataban de reunir pistas sobre su estilo de vida que pudieran explicar lo que le ocurría.

Inicialmente se planteó la posibilidad de una intoxicación. Sin embargo, ninguno de sus amigos había enfermado.
Pasaron entonces a explorar en su alimentación y fue ahí donde por fin empezaron a atar cabos. Sus amigos y familiares reconocieron que el paciente comía muy mal y abusaba de las chucherías. Tenía especial predilección por los caramelos blandos de regaliz rojo, aunque en los últimos tres días los había sustituido por otros de regaliz negro. Y ahí estaba la pista definitiva, por raro que pareciera.

¿Puede producirse la muerte por comer regaliz negro?

En el momento del ingreso el paciente tenía un ritmo cardíaco irregular, con solo 40 latidos por minuto de media, y sus niveles de potasio eran excesivamente bajos.

El regaliz negro contiene ácido glicirrícico, una sustancia que a dosis concretas posee una amplia variedad de propiedades medicinales, pero que sin un control de su consumo puede generar cambios en los niveles de potasio, alterar los electrolitos y aumentar los niveles de cortisol. Todo esto desencadena síntomas como hipertensión, hipopotasemia (niveles bajos de potasio), arritmias, fallo renal o alcalosis metabólica. Esto último hace referencia al aumento de la concentración plasmática de bicarbonato, que deriva en un ascenso extremo del pH sanguíneo. Es uno de los síntomas que padecía este paciente. De hecho, tenía prácticamente todos ellos.

Una vez localizado el origen de su padecimiento quedaba buscar una solución, pero el enfermo ya se encontraba muy grave. Sus familiares rechazaron la terapia de reemplazo renal, en la que se incluye la conocida diálisis, de modo que el fallo de sus riñones no tardaría en ser mortal.

Solamente con un tratamiento a base de paliativos, el hombre falleció 32 horas después de su ingreso por un paro cardíaco.

muerte por comer regaliz negromuerte por comer regaliz negro

Un caso extremo

La muerte por comer regaliz negro no es algo especialmente conocido, básicamente porque pocas personas lo consumen en una cantidad que llegue a resultar perjudicial.

En su página web, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos aclara que una persona de más de 40 años puede requerir ingreso por problemas cardíacos con el consumo de 56 gramos diarios de este dulce durante dos semanas.

Este hombre en solo tres días había consumido muchísimo más. Es difícil llegar a esos niveles. No obstante, también es importante remarcar que incluso una cantidad pequeña puede generar una subida de tensión. En alguien con una presión arterial normal no tiene por qué ser perjudicial, pero es un asunto que deben conocer los pacientes con hipertensión.

En definitiva, sin problemas de salud previos el consumo esporádico de regaliz negro no tiene por qué suponer ningún perjuicio. Pero no es un producto inocuo, por lo que casos como el de este hombre de Massachusetts deben servir para darlo a conocer.